Todos se apilan en grupos, y yo no pertenezco a ninguno. Por lo regular siempre llego temprano, solo para tener la excusa de no dirigirme a nadie, ni a nada, así como van llegando yo voy desapareciendo, me quedo en mi lugar, escuchando como las voces van en aumento. Nadie llega a mi lugar, al contrario, es como si fuera un imán, pero del lado negativo, mientras que los demás niños en el lado positivo se alejan de mí como si fuera un tirano. No me importa el silencio, así estoy cómodo, mis pensamientos no son abruptos, trato de mantener la calma ante la ira. Las dinámicas que ellos van formando se generan a partir de la convivencia de los demás, y eso los perpetuará por el resto de sus vidas. Por ejemplo, Nicolas es el típico niño que de grande será aficionado al fútbol y no tendrá otra cosa que hacer los fines de semana que ver a tontos persiguiendo un balón, mientras que todos en su casa gritan gol sin tener un significado claro de dicho sustantivo, después del partido de fútb...
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