El ánima del deseo. Y en la oscuridad de la noche se armó de valor para entrar al templo. Era hermoso. Sus paredes eran casi completamente de oro. Había un camino de crisantemos y al final una mujer esperando, en lo que parecía un altar. Quedó embriagado por su belleza. Se acercó a ella como si fuese un imán y la besó. Mientras, las parietarias comenzaron a brotar en las paredes convirtiendo todo en ruinas. Ya no había paredes de oro, ni crisantemos, ni mujer alguna. Solo el cuerpo sin vida, de un hombre hechizado por una mujer divina. Una escena del crimen. La oscuridad de la noche y el silencio hacían sentir todo aún más misterioso. A paso lento, el policía, avanzaba entre la maleza con la pistola en mano. Había pisadas en el lodo. Encontró una cabaña y al abrir la puerta, rechinó. La luz de la luna que se colaba por la puerta abierta alumbraba en la escena: un cuerpo en el suelo, sin vida, desfigurado y bañado en sangre. Un hombre de sombrero salió de la oscuridad, también co...
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