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Carta editorial: agosto de 2026

Retrato familiar. Poemario de Alfonso Castro.

Para todas las disidencias que resisten y existen. Alfonso Castro. 👉👉👉👉 Descarga el poemario en la edición Junio 2022 de la Revista Sector Nostalgia. Pasión por el retorno 👈👈👈👈👈                   Nunca había hecho poesía, las clases de creación que tomé en la universidad me ayudaron a desenvolverme. Nunca me había atrevido a hacer poesía, pero las imágenes llegaban y la forma que tomaron fue este poemario llamado “Retrato familiar”.   Experiencias familiares desde la visión homosexual, la aceptación, el reproche, la mirada, las voces que dicen que el ser y mostrarse provienen desde la intimidad familiar. Alfonso Castro. 👉👉 DESCARGA EL POEMARIO DE ALFONSO CASTRO 👈👈 Esta obra de Sector Nostalgia está bajo una  Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional .

Tenemos derecho a nombrar el mundo desde nuestro cuerpo. Por Alfonso Castro.

   Un nombre es lo que nos define, tratamos de entender el mundo a través de ese sujeto sin ni siquiera entender las categorías que nos ofrecen. Muchos me han dicho que no es correcto cambiarlo, que mis padres así lo decidieron y por ende debo aceptarlo.  Algún día todo será femenino, porque tengo y tenemos derecho a nombrar el mundo a través de nuestros cuerpos. Algún día me llamaré Lourdes, Melina, Yolanda, María, Victoria, y cuando eso suceda mi cuerpo será otro, mi cuerpo que grita al enfrentarse al espejo cada mañana y se restriega en la cara la vergüenza de no poder enfrentar a la gente que la juzga. Mi cuerpo y mi cara, mi cuerpo y mi barba, mi cuerpo y mis huevos, mi cuerpo y mis pechos.  Cuando era niño pensaba que era cuestión de estética, veía los cuerpos redondos de las mujeres que deambulaban por la casa, vestidas y desvestidas, limpiando, trapeando, recogiendo, sirviendo, curando, sanando, abrazando, llorando, y siempre percibí el mundo desde lo femenin...

Las niñas que protegen al niño. Por Alfonso Castro.

  Todos se apilan en grupos, y yo no pertenezco a ninguno. Por lo regular siempre llego temprano, solo para tener la excusa de no dirigirme a nadie, ni a nada, así como van llegando yo voy desapareciendo, me quedo en mi lugar, escuchando como las voces van en aumento. Nadie llega a mi lugar, al contrario, es como si fuera un imán, pero del lado negativo, mientras que los demás niños en el lado positivo se alejan de mí como si fuera un tirano. No me importa el silencio, así estoy cómodo, mis pensamientos no son abruptos, trato de mantener la calma ante la ira. Las dinámicas que ellos van formando se generan a partir de la convivencia de los demás, y eso los perpetuará por el resto de sus vidas. Por ejemplo, Nicolas es el típico niño que de grande será aficionado al fútbol y no tendrá otra cosa que hacer los fines de semana que ver a tontos persiguiendo un balón, mientras que todos en su casa gritan gol sin tener un significado claro de dicho sustantivo, después del partido de fútb...

Algún día quise suicidarme en tacones. Por Alfonso Castro.

  Aún no sé quien soy y aún me cuesta trabajo encontrarme, verbalizar y demostrar. Tal vez será que todo este proceso de autoconstrucción personal dura toda la vida y que las teorías del desarrollo humano son puras mentiras, claramente leí en el libro de Papalia, en la página doscientos ochenta y siete, que terminando la adolescencia el proceso de construcción de la identidad ha terminado y que ya se debe tener una idea del quién somos y qué es lo que queremos en la vida. Veo los tacones de mi hermana durante algunos minutos y me repito en mi cabeza que no soy un puto adolescente, que estos conflictos de identidad deben desaparecer y que mi deber como buen ciudadano es encajar en lo que está socialmente aceptado, así lo he hecho durante veintisiete años y no se había presentado ningún conflicto, nada en absoluto, ni una señal de inconformidad. Me masturbaba en secreto, y eso me mantenía seguro, fingía un gusto por las mujeres, sólo para no quedar mal ante mis amigos. No podía más,...

Cuento trans para mujeres trans. Por Alfonso Castro.

´ Me llamo Matilda, no soy aquella niña con poderes mágicos, pero claro que me encantaría serlo, imagínense poder hacer que las cosas se muevan a tu voluntad, podría hacer y deshacer lo que quisiera, pero creo que el verdadero poder de Matilda está en que es una niña encantadora, la verdad a mí me gustaría controlar la mente de las personas para que me dejen de verme extraño, las miradas son incomodas y sobre todo los prejuicios. En realidad, no me llamo Matilda, ósea sí, pero es el nombre que yo elegí, el que eligieron mis padres preferiría omitirlo, es un nombre feo que con solo mencionarlo se me pone la piel chinita, además me recuerda a mi abuelo. En cambio, Matilda es un nombre imborrable, no conozco a ninguna niña con ese nombre, excepto a la de la película, no es muy común que se escuche entre los gritos de la colonia o nunca he escuchado a una madre que le grite a su hija - Matilda, la cena está lista. Los nombres de las niñas del lugar en donde vivo son María, Susana, Isabel, ...

Gracias por las gomitas. Por Alfonso Castro.

Antes era todo lo opuesto a lo que soy ahorita, tengo una personalidad extraña, mi madre también la tiene. Cuando estuve en la secundaria tenía una novia, creo que todos la han tenido por querer taparle el ojo al macho, pensé que me podría convertir en heterosexual, así que duré algunos años con ella, no la engañé, cuando salí del clóset ella me comentó que ya la sabía, así que después de dejarla comencé a hacer un gay abierto y a salir con vatos. Aunque estaba dentro del clóset, vaya, no había anunciado oficialmente mi orientación sexual, no me detenía, siempre fui bien maricón, inclusive no salía con discretos, me cagan esos vatos, salía con gente abiertamente homosexual, me pregunto: ¿estuve en el clóset o mamá fue la que estuvo en él? Nunca le había dicho a mamá, el clóset para mí era entrar a casa y no poder contar nada, porque sabía que no me aceptarían, aún no lo hacen, mamá se hace de la vista gorda, nunca me pregunta nada al respecto, y cuando yo trato de entablar una conversa...

Salir del clóset. Por Alfonso Castro.

Puede alcanzar a llegar, él estaba convaleciente, a nadie reconocía, todos eran extraños, a mis primos les decía: -Váyanse hijos de su puta madre, ustedes nada más quieren mi herencia-. La verdad no me interesaba para nada el dinero y eso que siempre he sido muy ambicioso, la conexión que tenía con mi abuelo era mágica, ni siquiera tuve que salir del closet, obvio que le dije, pero desde que era niño él ya lo sabía, mientras que los demás seguían esperando a mi futura novia. -Yo soy la novia, abuelo-, jamás dejaba de reír cuando mencionaba ese chiste. Cuando decidí afrontar a mi homosexualidad, sí, porque uno la debe de afrontar, porque no es tan fácil la autoaceptación y creo que es lo más difícil de ser gay, el propio reconocimiento. Uno aprende a odiarse porque los demás odian lo que soy . Al gunas veces me ponía a pensar que esto no era normal, imagínense, dos hombres cogiendo y besándose, a los quince años me parecía asqueroso, muy aberrante, ahora se me hace lo más placentero e...

I. Adolescencia robada. Por Alfonso Castro.

     Una de las primeras preguntas que se me viene a la mente es: ¿Quién inventó la palabra  homosexual? Una palabra que a mi corta edad le temía tanto. Cuando era niño no me sentía diferente, jugaba con monitos, voto, fútbol, aunque bueno, no la armaba en ese deporte, me sentía patético, pero tenía que cumplir con mis amigos, creo que ahí está la primera señal, pero no nos adelantemos. Cuando iba en sexto de primaria recuerdo que le conté a mi hermana que un compañero mío se me hacía guapo, ella sin pensarlo me acusó con mamá, me regañó tanto que jamás volví a confiar en ella. Mamá se lo ocultó a mi padre, sabía que me daría una golpiza, así que decidió no hablar por el bien de los dos. Meses después abracé a mi mejor amigo, Guillermo era o es su nombre, mi padre sí se enteró. Subió a mi cuarto, le pego a la puerta, yo estaba viendo Pokémon, sólo me levantó y comenzó a tirar puñetazos. Desde esa vez aprendí a reprimir lo que sentía y lo que era.    Me ator...

Salir del clóset en las palabras. Por Alfonso Castro.

  Es la primera vez que escribo para un público, no sé si realmente alguien vaya leerme, siempre escribo para mí. Es como si estuviera encerrado en un clóset, a nadie le interesa las historias de un adulto homosexual. Pero, en fin, trataré de ser lo más coherente y congruente con las palabras, porque cuando uno escribe y alguien más lo lee eso ya no le pertenece, esa historia, anécdota o vivencia a pasado a la memoria colectiva y al imaginario de alguien más. La tarea del escritor, desde mi punto de vista, es poder desprenderse de las palabras, que ellas viajen y se inserten en el mundo, porque nos han negado el mundo.    Puedo afirmar que escribo desde el privilegio, y no dejo de pensar en aquellas voces que no tienen la posibilidad de ser, porque cuando una voz es silenciada toda una comunidad lo reciente (Samuel, José Eduardo. No pretendo ser un vocero, sólo soy alguien ordinario que cree en el poder de las palabras y las letras, y que a través de ellas podamos formar ...