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Carta editorial: agosto de 2026

Palabras y actos: IV Hamlet, de William Shakespeare. Por Aarón Coré.

Esos suspiros, esos profundos sollozos, alguna causa tienen, dime cuál es; conviene que lo sepa yo… Rey Claudio, Hamlet, de William Shakespeare.     El cuarto acto, inicia con Claudio. No ha conseguido saber el motivo de los comportamientos de su sobrino. El régimen se desmorona. El príncipe Hamlet ya no tolera ser vigilado y ha derrumbado todo acercamiento hacia su persona. Al rey fratricida, le asesinaron su mayor pieza de espionaje. ¿Por qué no ha dado muerte a Hamlet?  ¿Cuánto tiempo le queda para mantener su régimen?   Para Claudio, el hecho de que Hamlet no revele quién asesinó al rey anterior, significa un tiempo ganado. Por lo pronto, está convenciendo a quienes tiene en su entorno. El crimen que el hijo de la reina ha cometido, ahora sí fundamenta el diagnóstico de locura. Ahora ya nadie puede dudar de esa afirmación.  Claudio: Vamos, Gertrudis, y apenas toque el sol la cima haré que se embarque y se vaya, entretanto será necesario emplear toda nues...

Libro abierto: Xoloitzcuintle. Por Tadeo de León.

    Aquella primera noche en que lo vieron, el pequeño poblado se preparaba para cenar y dejaban las puertas abiertas para dejar entrar el fresco de la noche. No iba de prisa ni tampoco con lentitud. Su caminar era parecido al ligero trotar de un caballo. Miraba fijamente hacia el frente, a un punto fijo, pareciendo que no iba a ningún lugar. Así recorrió cada una de las calles y cada uno en sus casas, lo vio.    Llegada la medianoche, las puertas se cerraron y los focos de las calles se encendieron. Esa misma noche en que lo vieron, se detuvo debajo del foco de la puerta de una casa llena de macetas, se sentó y parecía que esperaba mientras vigilaba. Los vecinos podrían verlo abriendo unas rendijas en las cortinas de sus ventanas.    Pasaba poco más de la medianoche y una mujer anciana salió de la casa de las macetas, colocándose un buen reboso y con una bolsa de red en la mano. Cerró la puerta con llave y lo vio. Cruzaron sus miradas y él tenía unos ojos ...

I. Adolescencia robada. Por Alfonso Castro.

     Una de las primeras preguntas que se me viene a la mente es: ¿Quién inventó la palabra  homosexual? Una palabra que a mi corta edad le temía tanto. Cuando era niño no me sentía diferente, jugaba con monitos, voto, fútbol, aunque bueno, no la armaba en ese deporte, me sentía patético, pero tenía que cumplir con mis amigos, creo que ahí está la primera señal, pero no nos adelantemos. Cuando iba en sexto de primaria recuerdo que le conté a mi hermana que un compañero mío se me hacía guapo, ella sin pensarlo me acusó con mamá, me regañó tanto que jamás volví a confiar en ella. Mamá se lo ocultó a mi padre, sabía que me daría una golpiza, así que decidió no hablar por el bien de los dos. Meses después abracé a mi mejor amigo, Guillermo era o es su nombre, mi padre sí se enteró. Subió a mi cuarto, le pego a la puerta, yo estaba viendo Pokémon, sólo me levantó y comenzó a tirar puñetazos. Desde esa vez aprendí a reprimir lo que sentía y lo que era.    Me ator...

Taller de lecturas: Nada nuevo sobre Hamlet. Por Rubí Rivera.

                                       A Coré.   Esta es mi deuda pendiente para una de los corazones más grandes que habitan este mundo y con quien tuve la oportunidad de “compartir el pan” en el Laboratorio del Ser , un ensayo escrito hace algunos meses que justo desembocaba en la importancia de William Shakespeare. El motivo de incluir un Taller de Lectura en el proyecto de Laboratorio es porque me di cuenta que al intentar leer teoría teatral se hacían muchas referencias a lecturas, mitos y personajes clásicos, desde lo griego hasta la vanguardia y, al no tener el conocimiento de esos ejemplos citados me perdía la oportunidad de comprender la teoría.    Aunque no sé si alguna vez terminaré de comprender el teatro supe que era necesario seguir el ejemplo de la gente que ha dedicado su vida a él, era necesario seguir el ejemplo de Artaud, de Grotowski, de Augusto Boal, de...

Carta Editorial. Año 1. No. 20 , octubre 2021.

           En la Universidad Autónoma de España, Pedro García Martín imparte cátedra sobre “ La España del Siglo de Oro: El tiempo de El Quijote " y ha dedicado gran parte de su vida a las letras y docencia. Está convencido de enseñar deleitándose. Así se percibe en una autobiografía y menciona que " lo importante no es la meta, sino el viaje, esto es, llegar con el aprendizaje del mundo y de nosotros mismos ". Y concluye afirmando que él " es su memoria, la cual está llena de recuerdos quijotescos". Pienso en lo maravilloso de esas palabras, porque los retornos van entrelazados a sus lecturas. Considero que él habla, entre otros temas, sobre el ser y estar en el tiempo que rodea las lecturas.    Y hubo un tiempo donde Rubí Rivera inició un taller de lecturas al cual asistió cada semana con lecturas previas. Esa era la única consigna para que en una hora o un poquito más, anduviéramos recorriendo el mundo dramatúrgico y literario jun...

La paranoia (citadina) como emoción histórica de prognosis: el cantar rupestre de Trolebús. Por Luis Arturo Torres Rojo.

La profundidad del artista trágico, consiste, en suma, en que su instinto estético otea las consecuencias más lejanas, que no se encierra por miopía en la observación de las cosas próximas; que afirma la economía en grande, que justifica lo terrible, lo malo, lo enigmático, y no se contenta, sin embargo, con justificarlo.   Nietzsche. I Emoción trágica y tiempo histórico. Me fascinan los paranoicos, ellos ven lo que los otros no podemos, no queremos o no sabemos ver.Fernando Solana Olivares. Es claro que cuando en su célebre libro Mitológicas. Lo crudo y lo cocido, Claude Lévi-Strauss plantea la afinidad antropológica entre relato mítico y obra musical, por el hecho “de ser cada uno a su manera lenguajes que trascienden el plano del lenguaje articulado, sin dejar como él de requerir, en oposición con la pintura, una dimensión temporal para manifestarse”, tiene en mente a Wagner y, específicamente, a Nietzsche. Tras la pista, quiero priorizar el contenido de la declinación temp...

Petricor, un cuento de Tadeo de León.

    . ¡Plic!... ¡Plic!... ¡Plic!...  Las últimas gotas de lluvia caían en el techo de lámina del tejaban.   Su mirada ausente y fija en un horizonte perdido. El cabello caoba enmarañado y sin la forma de la coleta que se había hecho horas antes. El rostro inexpresivo e inerte. Recuperando poco a poco el aliento. Su cuerpo petrificado y sus manos apretando con fuerza la roca llena de sangre. Ella de rodillas y entre sus piernas yacía el cuerpo de un hombre.   -                 Pe-tri-cor… petri-icor… petricor… - dijo inhalando y disfrutando del olor a tierra mojada que envolvía el ambiente. Estuvo hablando sola, ahí, encima del cuerpo, mientras la lluvia cesaba despacio. Después calló.      Mientras la lluvia arreciaba, Aurelia, golpeo con fuerza una, otra, y otra vez en la cabeza de Lorenzo hasta dejarlo sin vida. El rencor que tenía acumulado había encontrado esa sal...