Cronos teatral: Jerzy Grotowski, reflexión sobre su “Teatro pobre”. Por: Aarón Coré.




 El actor tiene en sí mismo su campo de trabajo. Dicho campo es más rico que el del pintor, más rico que el del músico, puesto que el actor, para explorarlo, ha de apelar a todo aspecto de sí mismo. La mano, el ojo, la oreja, el corazón son lo que estudia y con lo que estudia". Peter Brook.

 


  Para los que no tenemos la suerte de encontrar a un mecenas que nos evite  ganarnos la vida a diario y a la misma vez, dedicarnos al teatro, las palabras de Grotowski sobre su “Teatro pobre” son una fuente de alivio y tranquilidad de saber que se está en el camino correcto al trabajar con nuestro propio cuerpo sin la necesidad de tener que contar con grandes artificios en la escena.

   La innovación que Jerzy Grotowski aportó a la historia del teatro, se trataba de un rompimiento con el trabajo de dirección y actuación que se efectuaba en escuelas de arte dramático, grupos teatrales y obras de su época. Aunque tuvo sus etapas creativas durante su vida, la que realizó respecto al trabajo escénico aún se estudia y practica en  los grupos de teatro actual.

   Jerzy dejó de dar clases de teatro y comenzó su recorrido como gran director, y esa decisión la agradecemos quienes incluimos sus ejercicios en nuestro entrenamiento actoral. Su trabajo con los actores no se trataba de algo superficial. Estaba impregnado del trabajo de Stanislavski y dotó al actor de una seriedad que rayó en lo sagrado. A partir de ese tratamiento, el actor muestra el trabajo sobre sí mismo y hay que desnudarse en escena, mostrar el propio ser ante el público sin miedo a ser invadido por el ojo que todo lo mira, es decir, el público.

  El hecho teatral no requería para Grotowski de artificios en la escena. La iluminación, el vestuario, el montaje, música o cualquier otro elemento, no es lo esencial en la escena. El verdadero valor recae en el trabajo actoral. Por eso hay que ir a lo sagrado del actor, haciendo a un lado los pretextos y obstáculos que impiden el verdadero entrenamiento de su cuerpo y de lo sensorial. Grotowski, con el paso del tiempo, consiguió alejar a sus actores de las preocupaciones de tener que dividir su tiempo entre el trabajo y el arte. Y hay que destacar que fue gracias al proceso riguroso y disciplinado con el que se mantuvieron firmes.

   Los actores que lo acompañaban se dedicaron junto a él a descubrir el secreto de lo verdaderamente esencial en el trabajo actoral. Peter Brook sintetiza el significado del Teatro Pobre : “Grotowski hace un ideal de la pobreza: sus actores renuncian a todo excepto a su propio cuerpo, tienen el instrumento humano y tiempo ilimitado. No es, pues, asombroso que se consideren el teatro más rico del mundo”.

   Con Grotowski se reflexiona sobre el lugar que ocupa el actor y el espectador en el espacio en que coinciden. Se debe suscitar algo entre ambos y ese era el reto para el director. Los que se inspiraron en él, acudieron a sus clases o talleres que impartió por el mundo y estos, a su vez, esparcieron la semilla al mundo entero. De modo que, el entrenamiento que cada actor realiza, debe ser de una exigencia completa y con Grotowski se necesita algo más que lo cotidiano para explorar el cuerpo.

   El trabajo sobre sí mismo proviene en parte del trabajo del teórico teatral Konstantín Stanislavski. Pero, Grotowski va más allá, su entrenamiento consistía en practicar durante horas una intensa experimentación corporal y las reflexiones y conversaciones fueron compartidos en forma de escritos que Eugenio Barba y él publicaron.

  Todos aquellos que estudiamos o practicamos el entrenamiento actoral, sabemos de la existencia de dos posturas: la de pertenecer al teatro que se prostituye y que necesita de grandes reflectores careciendo, por completo del entrenamiento actoral, o bien,  la de pertenecer al teatro que habla de trabajo del actor trabajando cada fibra del cuerpo, el cual va a convertirse en uno de los elementos que provoquen un intercambio con el espectador.

   El teatro de Grotowski, está cargado a la vez de tanta filosofía: la de ejercer la difícil tarea de trabajar sobre sí mismo, estar dispuesto a que el espectador te mire y que junto a él, se participe en ese espacio donde se lleva a cabo un rito escénico. El actor y espectador, solamente ellos en un espacio donde no hay cabida para el artificio.
Por Aarón Coré.
Mezquiteatro.
Referencias:
Grotowski, J. (1970) Hacia un teatro pobre. Ediciones 10ª edición. Siglo XXI.
Brook, P. (1994) El espacio vacío, Arte y técnica del teatro (trad. Ramón Gil Novales), Barcelona, Ed. Península, Colección Nexos.
Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado del 15 de enero de 2020.



Aarón Coré.*
   Nació en Monterrey, Nuevo León, México en el año de 1982.  Egresó el 2015 de la Escuela de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. (UANL). Actualmente, cursa el sexto semestre de la Licenciatura de Educación en la misma universidad.

   El 23 de marzo de 2020, creó la Revista Sector Nostalgia. Pasión por el retorno... A través de este proyecto, se retorna a un tema cultural, personaje o trayectoria de un artista específico y se vincula con nuestro presente por medio de la escritura, podcast, entrevistas y breves documentales.

   Fundó  Mezquiteatro, el 6 de febrero de 2019, una compañía teatral independiente en la que realiza talleres, escritura, teatro y encuentro con las comunidades.  

*Actualizado el 04 de septiembre de 2021. Monterrey, Nuevo León, México.


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