Alforjas para el camino


Revista Sector Nostalgia pasión por el retorno, digital, Vol. VII, Núm. 76 (junio de 2026)
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 Un día le pregunté a Coral Aguirre: ¿podrías decirme qué libro es el más representativo por cada época? Y comenzó a mencionar uno o dos libros por etapa. Ella dictaba mientras yo escribía en una libreta títulos y autores desde los griegos hasta el siglo XIX.

 Primero, me propuse conseguir todo. Ir a donde aún no había andado. Buscar y encontrar las lecturas en la biblioteca de Coral, en varias bibliotecas públicas de Monterrey como la Biblioteca Central del Estado: Fray Servando Teresa de Mier, "José Alvarado" de la Facultad de Filosofía y Letras UANL, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías y en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria

  Después, el plan consistió en leer de manera cronológica y con sentido riguroso, (una característica que hoy reconozco como virtud y limitante). Cuando Coral supo, me dijo “Ya lee El Quijote. No pasa nada si lo lees antes de las otras épocas, ya estás listo para leerlo” y me prestó Don Quijote de la Mancha, edición Milenio Diario de Monterrey del año 2004, de la editorial Sol 90.

Fue en pandemia que mi primo Alejandro Salazar,
me ayudó a conseguir y comprar la edición que
hoy forma parte de mi biblioteca.


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 Inicié la lectura en febrero de 2016 con mucha confusión, pausas y desconocimiento sobre las letras de Cervantes. Me encontré con la locura, el asombro y construcción de palabras en uso y desuso. Conocí a un hidalgo que perdió la cordura y a un entrañable Sancho Panza.

 ¿Por qué estaba profundamente conmovido al terminar de leer la novela?  Cuando me di cuenta de que faltaban menos de diez páginas, me embargó el deseo de que continuaran las andanzas de El Quijote de la Mancha

 Me acostumbré a su locura durante tres meses.  Se convirtió en mi propio héroe que deshizo agravios, enderezó tuertos, enmendó sinrazones, mejoró abusos y satisfizo deudas. Sentí que lo conocía como si fuera del mismo lazo sanguíneo.

 Me uní a Sancho Panza para suplicar lo siguiente al Caballero de la Triste Figura tendido en su lecho de muerte: 

“- ¡Ay! -respondió Sancho llorando-. No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo, y viva muchos años; porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese de esa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora Doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo conchado mal a Rocinante le derribaron, cuanto más que vuesa merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana”.

 Además, descubrí en carne propia la respuesta a una pregunta formulada durante años, ¿por qué El Quijote era tan recomendado por los grandes escritores, como en el caso de Carlos Fuentes, quien llegó a decir que lo leía todos los años? 1
 
  Aquella tarde le envié mensaje a Coral Aguirre expresándole mi sentir lector y agradecimiento por haberme prestado su libro. Ella respondió, “Gracias Coré por compartírmelo. Sin duda, son alforjas para el camino”.


1. "Cervantes abrió el camino a todos los novelistas: Fuentes", Vanguardia MX.


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Cómo citar:
Aarón Coré «Alforjas para el camino> Cronos literario, Revista Sector Nostalgia pasión por el retorno, digital, Vol. VII, Núm. 75, (Junio). URL:




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